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Cuaresma, tiempo de conversión
 

 

 
 

Pulsa aquí  para acceder al informe de síntesis 

de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos

 

 

Evangelio

Según san Marcos (9,2-10):

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo.»
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».
 
Palabra del Señor
 
Comentario del Evangelio

Anastasio de Sinaí (c. 700)

monje

Homilía en la fiesta de la Transfiguración  (trad.  breviario 06/08)

"Se preguntaban entre ellos lo que quería decir: «resucitar de los muertos» "

        Sobre el monte Tabor, Jesús les mostró a sus discípulos una manifestación maravillosa y divina, como una imagen prefigurativa del Reino de los cielos. Exactamente es como si les dijera: "Para que la espera no engendre en vosotros incredulidad, desde ahora, inmediatamente y verdaderamente os digo que entre los que están aquí hay algunos que no conocerán la muerte, antes de haber visto al Hijo del hombre venir en la gloria de su padre" (Mt 16,28). (...)         Tales son las maravillas divinas de esta fiesta. (...) Ya que es al mismo tiempo la muerte y la fiesta de Cristo lo que nos reúne. Con el fin de penetrar en estos misterios con los que han sido escogidos entre los discípulos, escuchemos la voz divina y santa que, como desde lo alto (...), nos convoca de modo urgente: "Venid, gritad hacia la montaña del Señor, al día del Señor, hacia el lugar del Señor y en la casa de vuestro Dios". Escuchemos, con el fin de que iluminados por esta visión, transformados, transportados (...), invoquemos esta luz diciendo: "Qué temible es este lugar; es nada menos que la casa de Dios y la puerta del cielo" (Gn 28,17).         Es pues hacia la montaña donde hay que apresurarse, como lo hizo Jesús que, allí como en el cielo, es nuestro guía y nuestro precursor. Con él brillaremos con mirada espiritual, seremos renovados y divinizados en la esencia de nuestra alma; configurados a su imagen, como él, seremos transfigurados - divinizados para siempre y transportados a las alturas. (...)         Acudamos pues, con confianza y alegría, y penetremos en la nube, como Moisés y Elías, como Santiago y Juan. Como Pedro, sé llevado a esta contemplación y esta manifestación divina, sé transformado magníficamente, transportado fuera del mundo, por encima de esta tierra. Deja aquí la carne, deja la creación y vuélvete hacia el Creador al que Pedro mismo decía, arrebatado: "¡Señor, qué bien se está aquí!"  Sí, Pedro, es verdaderamente bueno estar aquí con Jesús, y estar aquí para siempre.

 Leer el comentario del Evangelio todos los días de la semana  aquí

Salmo del domingo. Salmo 116. ¡Acepta la mano de Dios te tiende!  

R/. Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R/.

Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R/.

REFLEXIÓN 

Este salmo brota de un corazón agradecido porque cuando estaba sumido en la angustia y la tristeza, en los momentos en los que se sentía abandonado por los hombres, cuando su vida corría peligro, elevaba su oración y el Señor  escuchaba su voz suplicante y acudía en su ayuda. Dios no se cansa nunca de escuchar nuestra oración y de intervenir porque nos ama, pero el combate espiritual continua y la salvación es todavía una promesa, una meta a lo largo de un camino que está lleno de peligros y de valles tenebrosos. La victoria final es de nuestro Dios, y el rescate de nuestra salvación lo pagó Cristo con su sangre preciosísima y su muerte en la Cruz. En la meditación de su pasión muerte y resurrección, adquiere pleno sentido la frase, primero misteriosa  luego profética, contenida en el salmo.  “¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos!” ¡Qué penosa debió ser para nuestro Padre Dios la muerte de su Hijo en la Cruz y de todos sus hijos! ¡Qué penoso es para Dios contemplar los males de este mundo! Pero Dios consiente la muerte de sus amigos, de su propio Hijo, porque para resucitar a la vida eterna es preciso morir con Cristo y resucitar con Cristo. Seguir a Cristo es dejar que los muertos entierren a los muertos para ir de la mano de Jesús en el camino que nos lleva al conocimiento pleno y a la vida eterna. Ese fue el camino que eligió mi madre y no se equivocó. Cumplió la voluntad del Padre que concilia en su Hijo todas las cosas, que hace compatibles su justicia  y su misericordia, y que rompe todas nuestras cadenas. “Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida” dice el salmo. A nosotros nos corresponde cumplir ese compromiso y aceptar la mano que Cristo nos tiende. Dejarle que con el arma de su amor rompa todas las cadenas que nos impiden salvarnos. Es ahora decisión nuestra seguir esclavos o ser libres, ser muertos en vida o vivir en la esperanza.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo 

AVISOS MISAS DOMINGO 25 FEBRERO

ORACIÓN Y COLECTA PARA CÁRITAS

CUIDAD LOS MOMENTOS DE ORACIÓN CUARESMAL: VIACRUCIS TRAS LA MISA EL VIERNES Y MIÉRCOLES POR LA MAÑANA, Y EL VIERNES 1 A LAS 19:30 EN EL ROSARIO, NOS ACOMPAÑARA MARIA JOSÉ, MUJER JOVEN, IMPLICADA EN LA IGLESIA Y EN LOS MOVIMIENTOS DE CRISTIANOS RENOVADORES.

OS ADJUNTAMOS LA HOJA DIOCESANA O EN ESTE ENLACE: https://app.box.com/s/fjq3xeg9yxd0jtfzujri6qntlybleo9p

 



 

 

 

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