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Grupo de Oración de la Renovación Carismática "N. S. del Rosario"

 

 GRUPO DE ORACIÓN Y EVANGELIZACIÓN EN LA PARROQUIA

 

Es uno de nuestros grupos parroquiales.  El equipo de servidores del grupo nos cuenta en el siguiente artículo quiénes son y cuándo estamos invitados a conocerlos e incorporarnos a este grupo de oración parroquial.

 

GRUPO DE ORACION “NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO” DE LA RENOVACION CARISMATICA CATOLICA EN ESPAÑA

QUIÉNES SOMOS

Somos un grupo en el que caben todas las edades y condiciones -casados, solteros, religiosos, jóvenes y mayores- que deseamos vivir la buena noticia del Evangelio, dando al mundo un testimonio de luz y esperanza. Nos reunimos los miércoles en el Templo de Nª Sª del Rosario, muy cerquita de Jesús, próximos al Sagrario, a las cinco menos cuarto de la tarde y todo el que se sienta interesado puede asistir libremente y sin ningún compromiso, porque las reuniones de oración son abiertas y estaremos encantados de acogeros las veces que vengáis.

Juan Pablo II definió así la Renovación Carismática: "es una manifestación elocuente de la vitalidad siempre joven de la Iglesia, una expresión vigorosa de lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias al final del segundo milenio."

Para comprender la Renovación en el Espíritu, hay que asomarse a la experiencia de los Apóstoles en Pentecostés. El Cenáculo es el lugar donde los cristianos se dejan transformar por la oración, en torno a María, para acoger al Espíritu. Y es también el lugar de donde salen para llevar "hasta los confines de la tierra" el fuego de Pentecostés. La misión de la Renovación Carismática es hacer presente hoy en el mundo la experiencia de Pentecostés. Confirma así su vocación de servicio a la Iglesia, que fue enriquecida con los carismas del Espíritu desde su nacimiento en el Cenáculo.

 

 

 

RENOVACIÓN EN EL ESPÍRITU

Juan Pablo II ha dicho a nuestros hermanos de Italia: "Entre los caminos misteriosos con que la Providencia vive hoy su plan de salvación, en este final del segundo milenio, es convicción nuestra que, uno de ellos, pasa a través de la Renovación en el Espíritu. Por medio del Espíritu, el Resucitado vive y actúa entre nosotros haciéndonos presente en el mundo en cada experiencia personal".

Son Palabras del Papa que definen con acierto nuestra vocación y hasta la razón de nuestros testimonios. Veinte mil carismáticos italianos le aplaudieron.

SEREIS MIS TESTIGOS

"En medio del corazón de un mundo convertido en desierto, y sequedad, por el racionalismo y el materialismo -decía el entonces cardenal Ratzinger- ha surgido una nueva experiencia del Espíritu Santo que tiene las proporciones de un movimiento a escala mundial". Católicos de todo el mundo y cristianos de todas las confesiones se dejan invadir por la fuerza del Espíritu dando fe de que, el Señor que ha cambiado sus vidas, es el único Señor. Son signos visibles de ese cambio: el valor, como los apóstoles, para ser fieles a la promesa de Cristo: "Seréis mis testigos"; el proclamar la buena nueva con la fuerza de Dios, que hace "maravillas"; el surgir de una comunidad nueva basada en el amor

 

DESCUBRIR A CRISTO

La Renovación Carismática es "una corriente de gracia" que renueva en la sociedad actual los dones y carismas de la primera comunidad cristiana. Personas de todas las clases sociales y todas las pobrezas descubren a Cristo no cómo un Dios lejano que se encarnó un día en la Historia, sino como alguien vivo y resucitado que es centro de su vida.

Sin fundador, sin especiales compromisos, la Renovación nos ha permitido descubrir de nuevo esa profundidad del corazón donde Dios vive. Y, con ella, el asombro de las conversiones personales, el resurgir de la oración, la lectura enriquecedora de la Biblia y la liberación alegre de la alabanza. 

 

LA BUENA NOTICIA
Por eso es posible anunciar hoy a los que tienen sed, a los que buscan, a los que presienten algo más ... que hay un lugar ilusionante y vivo en la Iglesia:

NUEVO PENTECOSTÉS
La historia de la Renovación Carismática Católica está unida al concilio Vaticano II y al papel que en él se asigna a los laicos dentro de la Iglesia. En 1.961, Juan XXIII lo convocaba orando así al Espíritu Santo: "Renovad en nuestra época, como en un nuevo Pentecostés, vuestras maravillas ..."

El 18 de febrero de 1.967, treinta estudiantes y profesores de la universidad de Duquesne en Pensylvania, hacían un retiro espiritual para profundizar en la fuerza del Espíritu. La llamada tuvo una respuesta sorprendente: "Lo que empezó allí, gracias a Él - explicó David Mangan- fue una capacidad nueva para estar a su escucha... "Dios tomó de su mano el formarme para lo que Él quería de mi". La experiencia de la efusión del Espíritu se repitió en las universidades de Notre-Dame, en South Bend, Indiana, y en Michigan.

Grupos que nadie planeaba, ni convocaba, se multiplicaron como pequeñas luces en un estadio. Era la libertad del Espíritu que estallaba por todas partes: "la libertad de los hijos de Dios".

Con vitalidad sorprendente, la Renovación Carismática se ha difundido por todo el mundo y en todas las confesiones cristianas, alcanzando en la Iglesia Católica la cifra de 72 millones.

ALMA DEL MUNDO
¡Qué apasionante, para la Renovación, ser impulso renovador en la Iglesia!. Hacer que el Espíritu, "alma de la Iglesia", sea también ese "suplemento del alma" que nuestro mundo materialista y desencantado necesita.

Ese fue el primer saludo profético de Pablo VI a la Renovación: "Si, la Iglesia tiene necesidad de su eterno Pentecostés. Tiene necesidad de fuego en su corazón, palabras en sus labios, profecías en su mirada. La Iglesia necesita volver a encontrar la sed y el amor... Tiene necesidad de sentir que suben, desde lo más profundo de ella misma, como unos gemidos, un poema, una oración, un himno: es la voz orante del Espíritu".

Y el Papa se hacía una pregunta: "Entonces, ¿cómo esta renovación espiritual no va a ser una suerte para la Iglesia y para el mundo?". Palabras que parecen confirmar lo que algunos llaman "el fenómeno más sorprendente de la vida de la Iglesia en los últimos decenios".

PERO LO NUESTRO ES JESÚS
Es descubrir su rostro en los hermanos. Sentir que somos, juntos, una comunidad: que somos Iglesia suya. Lo nuestro, es acoger la buena noticia de la salvación. Comprobar, con asombro infinito, que estamos liberados de nosotros mismos, sanados de nuestras heridas. Proclamar la gratuidad del amor de Dios y la respuesta generosa del amor nuestro. Un amor que nos hace libres para anunciar al mundo lo que nuestros ojos han visto y nuestras manos han tocado.

MUY CERCA DE MARÍA
Juan Pablo II hizo una hermosa síntesis de nuestra misión al recordarnos, cuando la Renovación cumplía veinte años, el texto de Isaías: "El Espíritu de Dios está sobre mí, Él me ha enviado para ser luz de los ciegos, consuelo de los tristes, para vendar los corazones heridos...". "Os recomiendo, nos dijo, que meditéis frecuentemente las palabras de Isaías ponderando el gran misterio de cómo el Espíritu de Dios os cubre a vosotros con su sombra, de forma no muy distinta a la que experimentó María". Palabras que son un inmenso regalo para la Renovación y para la Iglesia. Palabras que no son posibles considerar sin estremecerse.

 

 
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